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Las sustancias peligrosas que entran en su organismo a través de la ropa

Las sustancias peligrosas que entran en su organismo a través de la ropa
Para explicar el impresionante aumento de alergias y cánceres diversos, primero sospechamos de las sustancias que hay en el agua y la alimentación. Y luego nos fijamos en los cosméticos, ya que nos embadurnamos la piel, el pelo y hasta las mucosas con productos cuyo marketing ha ganado la batalla a la seriedad científica.

En los últimos años, decenas de sustancias que se empleaban en dosis considerables (el triclosán, por ejemplo) se han ido prohibiendo en desodorantes, dentífricos y cremas solares.

Pero lo raro es que estas mismas sustancias siguen estando presentes en los tejidos de la ropa, que está en constante contacto con la piel. Ha llegado el momento de interesarse en serio por este tema, ya que la ropa puede estar impregnada de muchas otras sustancias aún más peligrosas.
La piel, vía de entrada ideal de los productos químicos
Durante mucho tiempo, la piel se consideraba una barrera muy eficaz, totalmente impermeable. Se creía que las agresiones químicas sólo entraban por los aparatos respiratorio y digestivo, o por vía sexual.

Luego nos dimos cuenta de que la piel dejaba pasar sustancias, que podían disolverse en la grasa de la superficie y, a continuación, introducirse en la hipodermis.

Se ha establecido una lista (por fuerza incompleta) de disolventes que penetran con facilidad y que, como consecuencia de ello, pueden introducir sustancias en el organismo. En ella aparecen los éteres de glicol, los hidrocarburos aromáticos (entre ellos, el omnipresente benceno), las cetonas, los hidrocarburos clorados (tetracloroetileno, etc.) y muchas otras sustancias que pueden aparecer impregnadas en la ropa.
Aplicaciones médicas interesantes
La capacidad que tiene la piel para absorber sustancias con el disolvente adecuado ha permitido revolucionar determinados tratamientos con la llegada de los parches transdérmicos, esas hojas adhesivas que se aplican en la piel y que extienden una sustancia de manera muy precisa, tanto respecto a la dosis como al tiempo de duración. Anticonceptivos, analgésicos, alcaloides, hormonas varias (como los parches de estrógenos como terapia hormonal sustitutoria), nitroglicerina como vasodilatador coronario…

Los parches constituyen un verdadero avance médico pero, por desgracia, algunos tejidos de la ropa pueden desempeñar el mismo papel que esos parches, sin que quien la lleva se dé cuenta de sus consecuencias funestas.
El trágico asunto del bisfenol
Para explicar la presencia de bisfenol A (BPA) en las personas se han emprendido varios estudios sobre la piel. En efecto, las mediciones de bisfenol en las personas testadas no correspondían a lo que habrían podido ingerir por su consumo habitual de agua y alimentos.

En cambio, un gran número de objetos manipulados cada día, como tiques de compra, tarjetas de crédito y envoltorios de todo tipo, contienen hasta 1/1.000 de BPA, lo cual no es nada despreciable.

Las investigaciones de Daniel Zalko (del Instituto Nacional para la Investigación Agronómica –INRA, por su nombre en francés- una organización pública dedicada a la investigación de la alimentación, la agricultura y el medioambiente) han permitido constatar que el 65% del bisfenol logra atravesar la piel de cerdo y que el 45% alcanza la piel humana. Así pues, habría que desconfiar de todos los papeles térmicos, pero también saber que la piel absorbe sustancias bastante indeseables.
Ningún mecanismo de defensa
Nuestros organismos se han concebido desde el embrión para eliminar las sustancias nocivas que penetran por el tubo digestivo. Estas sustancias se transportan luego por la sangre venosa hasta el hígado, donde el proceso de desintoxicación trabaja a pleno rendimiento.

Lo que no estaba previsto era que nuestro modo de vida hiciera penetrar sustancias por las mucosas y, sobre todo, por la epidermis. En estos casos, son arrastradas por la sangre venosa directamente al corazón y, a partir de ahí, se reparten por todo el organismo sin ningún tipo de depuración. Así es como los tejidos cargados de lípidos, como el encéfalo (el cerebro) o el tejido conjuntivo de las mamas, se atiborran de sustancias liposolubles integradas en los disolventes omnipresentes en nuestro entorno.
La ropa muy ceñida es la peor
La ropa muy ceñida provoca roces que implican una inflamación, una multiplicación acelerada de las células de la piel y una menor cohesión de las células epidérmicas. Los disolventes se introducen entonces en el cuerpo, pero también lo hacen metales pesados, bacterias, polvo… La Dra. Elisabeth Vaughan, de Carolina del Sur, ha hecho un verdadero trabajo de observación en cientos de mujeres para llegar a la siguiente conclusión: existe un vínculo medible entre llevar sujetador y la presencia de nódulos en los senos; nódulos benignos que desaparecen espontáneamente cuando las mujeres que los sufren dejan de usarlo.

Según su obra, corroborada por otros investigadores, hay tres factores principales que actúan para provocar esos quistes mamarios.
1. El efecto torniquete, que comprime los tejidos y, por lo tanto, entorpece la buena circulación linfántica en el pecho. Y es que este drenaje permanente es esencial para evacuar las toxinas o las diversas sustancias irritantes que tienen tendencia a acumularse en el tejido mamario.
2. El roce de la piel, ya sea con refuerzos rígidos o tejidos que no se soportan bien o altamente tóxicos, que producen roce, inflamación, sufrimiento celular y acidez del tejido, que abonan el terreno para que aparezcan los quistes.
3. La acción bioquímica debida a las sustancias que impregnan el sujetador. Se trata de un contacto permanente, muy íntimo, con un tejido que, por lo general, se lava todos los días y se seca más o menos bien. Estas sustancias tendrán más facilidad para pasar por la epidermis con el cuerpo limpio, y más aún si se le ha puesto crema, pues constituye el puente ideal para que se introduzcan en el cuerpo.
Otra investigadora, Sidney Singer, realizó entre otros un estudio en las islas Fiyi, donde conviven dos poblaciones de mujeres étnicamente homogéneas: las tradicionales, que siguen con el sari asiático, y las modernas, que han adoptado el sujetador. Se descubrió que, en condiciones de alimentación y de entorno iguales, las modernas son mucho más proclives a desarrollar quistes mamarios y, por consiguiente, tumores de mama.

Cabe suponer que las mujeres modernas, además de llevar sujetador, fuman más, utilizan cosméticos, llevan ropa hecha de materiales sintéticos… Pero es en los senos donde el impacto es más nocivo.
Cuidado con los zapatos
Debemos tener en cuenta también que la planta de los pies, una zona de sudoración extrema, es también una zona de absorción de todos los productos químicos que impregnan calcetines y suelas. De hecho, uno de los medios expeditivos de desembarazarse de alguien molesto en África es embadurnarle la piel de los zapatos con el alcaloide que tengan a mano… El resultado llegará en menos de treinta días. En tiempos del Renacimiento, había que esperar lo mismo para obtener el mismo resultado en aquellos que habían recibido como regalo unos guantes impregnados con arsénico o antimonio… Y, más recientemente, tenemos la moda unisex de esa ropa interior reducida a un cordelito que se inmiscuye en una maltrecha intimidad: los tangas, que han hecho mucho por la prosperidad económica de ginecólogos y proctólogos, pues las mucosas no están hechas para soportar tales esfuerzos ni un torrente químico y bacteriano como ése.

De hecho, hay una tradición muy arraigada de la medicina ayurvédica (medicina tradicional india) que consiste en llevar ropa tratada con determinadas plantas y remedios, y que permite obtener un efecto relajante y también curar determinadas afecciones: problemas de la piel, articulares, dolores varios… En un próximo número de Tener [email protected] le hablaré de ello.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis

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Hipertensión: protéjase frente al asesino silencioso

Si su médico le dice que tiene hipertensión arterial, eso significa que se ha dado cuenta de que sus arterias tienen una resistencia anormalmente fuerte al flujo sanguíneo. Este hecho hace que aumente la presión sanguínea y entorpezca la irrigación de los órganos, lo que supone un problema puesto que, ya de por sí incluso en condiciones normales, las arterias están expuestas a una presión tan enorme que no dejan de agrietarse, por lo que necesitan reparación.

Vamos a tratar de visualizarlo: si usted se pinchara el antebrazo hasta llegar a perforarse la arteria humeral, la que lleva la sangre oxigenada por el brazo, el chorro que saldría podría llegar hasta el techo. Así que tendría que apretar con todas sus fuerzas el agujero con el dedo para detener la hemorragia. Esto mismo pasaría en las arterias femorales, que son las que irrigan las piernas.

Y esto ocurre en condiciones de presión arterial normal, por lo que no sorprende que las arterias se deterioren con el paso del tiempo. Están hechas de varias paredes gruesas y musculadas, ya que resistir una presión como la que soportan no es nada sencillo, sobre todo con un corazón que no deja de latir, y que lo hace alrededor de 100.000 veces al día.
La presión arterial está en constante variación
Sin embargo, el chorro que saldría del brazo, si lo perforara, no sería estable como el de una manguera para regar, sino que aumentaría y descendería cada vez que latiera el corazón.

Cuando el corazón se contrae y bombea sangre, se eleva la presión en las arterias; cuando se relaja, la presión cae. Por eso al tomar la tensión siempre se dan dos cifras: la presión sistólica (más alta, cuando el corazón bombea), y la presión diastólica (más baja, cuando el corazón se relaja entre dos impulsos).

En los resultados de cualquier análisis que tenga a mano puede leer, por ejemplo, 120/80 mmHg, lo que quiere decir una presión sistólica de 120 milímetros de mercurio y una presión diastólica de 80 milímetros de mercurio (Hg es el símbolo químico del mercurio).

¿Por qué el mercurio? Porque la presión que ejerce el corazón durante la sístole en el interior de una arteria sería capaz de elevar a una altura de 120 mm una columna de mercurio de un milímetro cuadrado de base. Traducido a energía total esta fuerza generada por el corazón sería capaz con sus 100.000 latidos diarios de elevar un peso de 100 kg a 100 metros de altura. Toda esa presión es la que soportan las arterias, y más aún cuando existe hipertensión arterial.

Pero esta presión diastólica/sistólica tampoco es estable, sino que varía a lo largo del día.

En condiciones normales la presión sufre a lo largo del día dos picos y dos valles: un pico al despertar y levantarse de la cama, y otro pico a media tarde, poco antes de la puesta de sol; un valle que se produce durante el sueño profundo sobre las 2-3 horas de la noche y otro valle durante la siesta. Por eso la hora en que se hace la medida de la presión arterial es tan importante como variable.

La tensión también aumenta cuando nos ponemos nerviosos, así como cuando hacemos un esfuerzo físico, pero también puede subir precisamente cuando va al médico, mientras le mide la presión y se estresa porque teme que se ponga de manifiesto que padece hipertensión… Es lo que se llama hipertensión provocada por el efecto de “la bata blanca”. Por esta razón, habrá que medir la presión varias veces y en diferentes momentos del día para confirmar el diagnóstico de hipertensión arterial. Luego le explicaré cómo.

La presión arterial se considera “elevada” cuando se mantiene por encima de los 140/90 mmHg.

En España se calcula que hay 7 millones de hipertensos, de los que la mitad (50%) ignora que lo son. De los diagnosticados sólo se trata la mitad (50%) y de ellos sólo la mitad (50%) están correctamente tratados. Es lo que se conoce como “regla de las mitades”.
Los peligros de la hipertensión
Una presión sanguínea demasiado alta deteriora las arterias y los órganos que éstas irrigan, como el corazón, los riñones, el cerebro o los ojos.

Por eso, es un factor importante de enfermedad coronaria, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular (AVC), insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal y de ceguera. El flujo sanguíneo en esos territorios está muy comprometido, pudiendo desarrollarse fenómenos obstructivos (trombosis) o hemorragias por roturas de los vasos pequeños y medianos.

Es la razón por la que demasiada presión en las arterias pone su vida en peligro.

Además, y antes de llegar a ese punto, la hipertensión puede provocar dolores de cabeza, así como malestar general.

Por eso, si usted padece hipertensión, o alguien allegado a usted la padece, es importante que lea lo que viene a continuación.
Cómo tratar la hipertensión arterial
Cuando tememos un accidente inminente debido a una tensión demasiado elevada (más de 160 mm de mercurio), puede ser necesario tomar medicamentos de urgencia para que baje la presión, sobre todo si su médico constata que los órganos ya empiezan a sufrir daños.

Entonces hay que detener urgentemente el inminente riesgo de que se produzcan estragos. Éstos son los medicamentos que el médico tiene a su disposición:
• Diuréticos: se trata de medicamentos que aumentan la producción de orina. Al orinar, se reduce la cantidad de agua y, por lo tanto, el volumen de sangre, lo que disminuye la presión sanguínea. Los diuréticos también expulsan el sodio del cuerpo (que procede en su mayoría de la sal de mesa), lo que es algo muy positivo puesto que el sodio retiene el agua. El problema es que los diuréticos también eliminan el potasio y el magnesio, cuando estos minerales son bastante útiles, en particular el magnesio, que tiene la virtud de relajar los músculos de las arterias y, por lo tanto, disminuir la presión sanguínea. Por lo tanto, abusar de los diuréticos sin añadir al tratamiento diurético suplementos de potasio o magnesio puede tener ni más ni menos que el efecto contrario al que pretendemos.
• Betabloqueantes: se trata de medicamentos que bloquean el efecto de la adrenalina, que también tiene un efecto relajante sobre las arterias. Por desgracia, sus efectos indeseables son numerosos y pueden ser muy graves (edema agudo de pulmón, angina de pecho, pesadillas…).
• Inhibidores del calcio: se trata de medicamentos que dilatan las arterias y hacen que disminuya la presión sanguínea. Pueden provocar dolores de cabeza, edemas y son una causa importante de intoxicación por medicamentos; hay que utilizarlos con la mayor prudencia posible.
• Inhibidores del enzima de conversión de la angiotensina (IECA) y antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA-2). En un porcentaje de ligero a moderado los IECAs pueden provocar tos crónica irritativa que sólo se soluciona interrumpiendo el tratamiento. Los ARA-2, aunque en menor proporción, también inducen tos seca. Algunos estudios lo han tratado de vincular con algunos tipos de tumores, aunque está aún por verificar.
• Medicamentos antihipertensivos como los alfa-bloqueantes o los inhibidores de la renina.
Pero no hay que hacerse ilusiones respecto a que tomando medicamentos contra la hipertensión ya está resuelto el problema. Además de todos sus efectos secundarios, los medicamentos contra la hipertensión no van a resolver el problema médico subyacente. Al contrario, se corre el riesgo de agravarlo, puesto que los medicamentos contra la hipertensión actúan alterándole el metabolismo.

Salvo excepciones, la hipertensión no es la consecuencia de una enfermedad concreta, sino que está provocada por problemas en el modo de vida y, en particular, en la alimentación. Esto quiere decir que también se puede corregir mediante la introducción de cambios precisamente en el modo de vida y en la alimentación.

Pero ¡atención!: si usted está tomando medicamentos contra la hipertensión, no puede dejarlos de golpe sin saberlo su médico.
No se equivoque de objetivo
En general, una persona que padece hipertensión va a tratar de rebajar la presión sanguínea, lo que parece algo lógico y sencillo.

Pero cuidado: más allá de los síntomas (que en general sólo se manifiestan cuando se alcanzan cifras muy elevadas, sobre las que entonces es obligado actuar con medicamentos, pues el riesgo es muy alto), el problema no es la propia cifra de la tensión. ¿Quién podría decir que se está enfermo con 140 y que no se está con 130? El problema es el modo de vida, que es lo que provoca la mayoría de las veces la hipertensión.

No hay que olvidar que el objetivo no es rebajar tal o cual cifra, sino reducir de manera eficaz el riesgo de enfermedad, de complicaciones y de fallecimiento.

Por lo tanto, la pregunta que deberíamos plantearnos no es “¿estoy reduciendo mi presión sanguínea?”, sino más bien “¿estoy reduciendo mi riesgo de complicaciones?”.

Hay quien me podría decir que es lo mismo. ¡Pues no siempre!

Por ejemplo, lo primero que le dirán si tiene la tensión alta es que debe reducir el consumo de sal. Pues bien, aunque debe hacerlo, también debe saber que no va a tener un efecto espectacular frente a su hipertensión (es decir, si deja la sal, no espere que mágicamente sus cifras de presión arterial pasen a ser normales). Pero sin embargo si usted es hipertenso debe dejar el consumo excesivo de sodio (sal de mesa), puesto si no lo hace, ello implicará al cabo de 10 años cambios funcionales en los riñones, que ya no la van a filtrar tan bien y, de este modo, el sodio va a permanecer en el cuerpo y la hipertensión se va a asentar.

Para que se entienda mejor a lo que me refiero, tenga en cuenta que la lucha contra la hipertensión es un trabajo de fondo y a largo plazo. La hipertensión no va a desaparecer de la noche a la mañana dejando de tomar sal. Más bien, los investigadores han constatado que un fuerte aumento del consumo de sal implica una ligera alza de la presión sanguínea, sin más.

Pero que ello no le desanime, pues dejar de abusar de la sal es algo que debe hacer de todas formas, pues sabemos que disminuir el consumo de sal va a reducir de manera eficaz su riesgo cardíaco. (1)

Por lo mismo, si usted fuma, dejar de hacerlo no hará caer en picado la presión sanguínea, pero dejar de fumar sí va a disminuir enormemente el riesgo de accidente cardíaco (además de, por supuesto, disminuir el riesgo de cáncer y de muchas otras enfermedades).

Lo mismo ocurre con el alcohol: sin tener ningún efecto espectacular sobre la hipertensión, el riesgo cardíaco va a disminuir consumiendo alcohol de manera moderada (entre uno y dos vasos de vino al día).
El ejercicio físico, imprescindible
A estas alturas todo el mundo debería saber que el ejercicio físico es el aliado imprescindible de la buena salud. También lo es en el caso de la hipertensión, pues tiene un impacto beneficioso demostrado sobre ella… y sin efectos secundarios. (2)

Si a día de hoy usted no practica ningún tipo de ejercicio físico, empiece por esfuerzos moderados, como caminar. Si sufre algún impedimento físico para hacerlo, otros métodos, como el yoga o los ejercicios respiratorios, pueden tener efectos muy significativos.

Escoja una actividad física que se adapte al clima y a sus preferencias, poco costosa y que se pueda practicar durante todo el año: piscina, gimnasia, bici, senderismo… Lo mínimo es practicar ejercicio 30 minutos al día y con la intensidad suficiente para llegar a sudar un poco.

Sobre todo, vigile no dañar los músculos ni los tendones, lo que acabaría comprometiendo toda actividad física futura. Si al mínimo esfuerzo su tensión arterial se va por las nubes y le provoca incómodas palpitaciones (que aunque no lleguen a revestir en la mayoría de los casos gravedad, pueden ser muy molestas), consulte con un kinesioterapeuta o un profesional de la rehabilitación.

Es importante hacer un poquito más cada día, llegar un poco más lejos, ir un poco más rápido… El objetivo es hacer progresos físicos, no sólo moverse por moverse.
Cómo tomarse en casa la tensión
Ah! Y antes de despedirme, y como le anunciaba al principio, le voy a dar las pautas para que pueda tomarse la tensión en casa y saber si usted o alguien de su familia es hipertenso y no lo sabía. También le será útil si ya ha recibido el diagnóstico de hipertensión para tener una medida “real”, para asegurarse de que no es un diagnóstico erróneo fruto del efecto de “la bata blanca” que comentábamos antes:
• Tómese la tensión en casa tres días a la semana (dos veces media hora antes del desayuno y dos media hora antes de la cena con un intervalo de 5-10 minutos entre tomas). Debe hacerlo en un ambiente tranquilo, relajadamente y con la vejiga vacía. No debe estar estresado ni enfadado o se falseará la lectura, que saldrá más elevada de lo real.
• Lo ideal es no haber hecho ejercicio físico ni consumido alcohol o café ni haber fumado 30 minutos antes.
• Debe ponerse en la postura adecuada: sentado, con las piernas sin cruzar y con el brazo en el que se está tomando la tensión apoyado (por ejemplo, sobre una mesa).
• Debe utilizar un tensiómetro fiable.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis

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Fuentes
1. “What is the DASH eating plan?”. The National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI).
2. “Exercise: a drug-free approach to lowering high blood pressure”. Mayo Clinic.
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Serrapeptasa: un potente antiinflamatorio natural

Serrapeptasa: un potente antiinflamatorio natural
Existe una alternativa natural a la aspirina, al paracetamol, al ibuprofeno, al diclofenaco (voltarén) y a otros antiinflamatorios no esteroideos. Se trata de una enzima proteolítica (que parte las proteínas) llamada serrapeptasa.

La produce una bacteria del intestino del gusano de seda, y sirve para disolver la pared del capullo y así permitir al gusano de seda liberarse.

En las personas, y por extensión, la serrapeptasa libera al cuerpo de todos los tejidos muertos sin atacar las células vivas del entorno. Su acción está más focalizada que la de los antiinflamatorios no esteroideos, que inhiben la acción de las enzimas COX-1 y COX-2, y que provocan a la vez numerosos efectos indeseables:
• ardor en el tubo digestivo
• úlceras
• erosión del intestino
• hemorragia o perforación de las mucosas gástricas
• insuficiencia renal
• hipertensión arterial y otros problemas cardiovasculares
• hepatitis medicamentosa del hígado
• edemas (hinchazón) en las piernas
• ataques de asma
Por el contrario, la serrapeptasa no irrita el sistema digestivo. De hecho, no se ha observado que los tratamientos con serrapeptasa tengan ningún efecto secundario. (1)

Sin embargo, para disminuir el dolor, la serrapeptasa no es tan eficaz como los antiinflamatorios no esteroideos que se conocen. Por lo tanto, no es estrictamente idéntica a los medicamentos habituales.
La historia de una curación improbable
Dennis Gore, un farmacéutico de Manchester especializado en remedios naturales, cuenta la siguiente anécdota:

En 2002, un hombre de 60 años muy enfermo acudió a su farmacia en silla de ruedas, empujado por su mujer. Estaba aquejado de enfermedad pulmonar crónica obstructiva (EPOC) y de enfisema pulmonar. El hombre tenía que respirar oxígeno de una botella, tomaba antibióticos y utilizaba permanentemente un spray esteroideo para calmar la inflamación crónica. Estos tratamientos le debilitaban las defensas inmunitarias, por lo que era muy vulnerable a las infecciones y a los efectos secundarios debidos a los corticoides. Se trataba de un caso desesperado.

Este hombre había oído a Dennis Gore hablar en la BBC de unos estudios europeos sobre la eficacia de la serrapeptasa para desobstruir los bronquios y los vasos sanguíneos, y quería probar la famosa serrapeptasa. Dennis le aconsejó empezar por dos cápsulas de 20.000 UI cuatro veces al día y luego disminuir la dosis en cuanto observara los primeros efectos.

Tres semanas más tarde, un hombre fuerte entró con paso firme en la farmacia y preguntó a Dennis si se acordaba de él. Dennis se quedó mudo. Era el hombre que había llegado en silla de ruedas hacía unas pocas semanas. Había dejado los antibióticos, los aerosoles antiinflamatorios y ya no necesitaba la botella de oxígeno.

Dos años más tarde, seguía en forma ¡y eso que no había dejado de fumar! (2)
Los médicos ya la utilizan
Al constatar la eficacia de la serrapeptasa, numerosos médicos se pusieron a recetarla en sustitución de los tratamientos contra el dolor y antiinflamatorios habituales en caso de cirugías, otorrinolaringología, ortopedia, ginecología e intervenciones dentales. (3)

Hoy en día se sabe cómo cultivar la serrapeptasa en laboratorio, lo que facilita el acceso a esta enzima.
Triple acción
Se cree que la serrapeptasa actúa de tres maneras diferentes sobre las inflamaciones:
1. Reduce el dolor al bloquear en los tejidos inflamados la secreción de las bradiquininas, que provocan el dolor.
2. Diluye los fluidos que se producen en una inflamación, lo que acelera la circulación de los fluidos y la reparación de los tejidos. Un estudio japonés ha demostrado que la serrapeptasa volvía más líquida la mucosidad nasal. (4)
3. Disuelve las fibrinas, unos subproductos de la coagulación sanguínea, así como los demás tejidos muertos o dañados, sin tocar los tejidos sanos. Esto podría permitir la disolución de la placa de ateroma, sin dañar el interior de las arterias. Una placa de ateroma aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. (5)
La serrapeptasa impide que los elementos tóxicos producidos en los tejidos inflamados se acumulen en el cuerpo. Si este trabajo de limpieza no se lleva a cabo, la hiperactividad inflamatoria provoca numerosas enfermedades: cáncer, artritis (inflamación crónica de las articulaciones), arteriosclerosis, enfermedades cardiovasculares, diabetes, alzheimer…
Estudios prometedores
La eficacia de la serrapeptasa hoy está fuera de toda duda. Sin embargo, se está a la espera de una mayor investigación que corrobore lo que apuntan los hechos.

Cochrane es una red independiente de investigadores, profesionales de la medicina, pacientes, etc. de más de 120 países. Sus obras tienen reconocimiento internacional y se publican en las revistas médicas más exigentes (en particular, el British Medical Journal). Asimismo, ocupa un puesto en la asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pues bien, el año 2013, Cochrane pasó revista a todos los ensayos clínicos sobre la serrapeptasa. Entre los 16 ensayos clínicos censados, ninguno tenía la calidad metodológica requerida para ser considerado fiable (población demasiado pequeña, sin control por placebo, sin doble ciego, etc.). Esta síntesis de los ensayos clínicos existentes hasta el momento no ha podido confirmar la eficacia de la serrapeptasa como antiinflamatorio y analgésico. (6)

Esta amplia síntesis de Cochrane se elaboró tras la decisión en 2011 del gigante farmacéutico japonés Takeda de dejar de vender su medicamento Dazen, a base de serrapeptasa. El problema era que dicho medicamento estaba infradosificado, a 10.000 UI, allí donde habría que tomar como mínimo 120.000 UI al día para demostrar su eficacia. Además, al ser la serrapeptasa un producto natural, no se puede patentar, lo que quiere decir que la competencia de los genéricos es más fuerte y que los márgenes del laboratorio sobre las ventas son pequeños.

Pese a todo, hay varios estudios que han confirmado un efecto positivo de la serrapeptasa:
• Se llevó a cabo un estudio en 66 pacientes sometidos a cirugía tras una rotura de ligamentos. Para curar la inflamación y el dolor postoperatorios, los pacientes recibieron serrapeptasa o hielo de aplicación local. Pasados tres días, la hinchazón y el dolor habían disminuido mucho más en el grupo tratado con serrapeptasa. (7)
• En otro estudio, la serrapeptasa fue testada en 70 pacientes aquejados de una dolorosa obstrucción en los conductos mamarios (galactóforos). En unos días, las pacientes tratadas con serrapeptasa observaron una mejoría neta en relación con el grupo placebo. (8)
• Un estudio más amplio, con 193 sujetos, fue llevado a cabo por un equipo de investigadores italianos. Probaron la eficacia de la serrapeptasa en doble ciego contra un placebo para las infecciones agudas o crónicas de garganta, nariz y oído. Los sujetos tratados con serrapeptasa vieron una mejoría de sus síntomas con más rapidez.
Además, la tolerancia de los pacientes a los tratamientos ha demostrado ser muy buena. La serrapeptasa se ha demostrado eficaz contra las inflamaciones, las hinchazones y la fibrina, que interviene en la composición del coágulo y puede llegar a obstruir la circulación sanguínea (9)
Consejos prácticos
Tomar una cápsula con el estómago vacío, una media hora antes de comer o dos horas después. Lo ideal es tomar una cápsula al despertarse o antes de irse a dormir.

Acompañar la cápsula con un buen vaso de agua. El tratamiento es apto a partir de 1 año de edad. Para facilitar la absorción en los niños más pequeños, puede abrir la cápsula y mezclarla directamente con agua.

No se conoce ninguna interacción con otros tratamientos ni se ha observado tampoco ningún efecto secundario. La serrapeptasa es apta para tratamientos a largo plazo.
¿Es para usted la serrapeptasa?
La serrapeptasa no tiene ningún efecto secundario. Si después de leer todo lo anterior, se está planteando probarla, le animo a ello, pues pueden sorprenderle los resultados. La serrapeptasa puede ser un gran hallazgo en su vida si…

… si cada vez que toma un ibuprofeno o similar, piensa: “otro medicamento químico, ¡pobre cuerpo mío!”

… si teme los efectos secundarios cada vez que toma algo

… si tiene miedo de las interacciones con otros tratamientos

… si antes de tomar un medicamento químico, preferiría tomar un producto natural

… si apretar los dientes para olvidar el dolor no le parece una buena solución

Si se siente identificado con alguno de los puntos anteriores, entonces la serrapeptasa es quizás la alternativa.

La serrapeptasa que usted puede encontrar en herbolarios y tiendas especializadas no es de origen animal (es decir, no es la enzima que procede del gusano), sino que se obtiene de forma totalmente natural cultivada en el laboratorio. Puede encontrarla en su establecimiento de confianza de complementos alimenticios y naturales.
¡A su salud!

Juan-M. Dupuis

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Fuentes
1. Superfoods scientific research, Serratiopeptidase Dosage And Benefits
2. Mike Adams, Site Naturalnews consulté le 26 août 2014, Serrapeptase is an Inexepensive Natural Miracle Medication
3. Site Wikipédia consulté le 26 août 2014, La Serrapeptase
4. Y. Majima, et al., The effect of an orally administered proteolytic enzyme on the elasticity and viscosity of nasal mucus, Archives of Otorhinolaryngology, 1988, 244 (6), 355-9
5. Magazine de la Life Extension Foundation, All about supplements
6. Bhagat S., et al., Serratiopeptidase: a systematic review of the existing evidence, International Journal of Surgery 2013;11(3):209-17. doi: 10.1016/j.ijsu.2013.01.010. Epub 2013 Feb 1.
7. Esch PM, et al., Reduction of postoperative swelling. Objective measurement of swelling of the upper ankle joint in treatment with serrapeptase– a prospective study, [étude en allemand], Fortschr Med. 1989 Feb 10;107(4):67-8, 71-2.
8. Kee WH, et al., The treatment of breast engorgement with Serrapeptase (Danzen): a randomised double-blind controlled trial, Singapore Medical Journal. 1989 Feb;30(1):48-54
9. Mazzone A., et al., Evaluation of Serratia peptidase in acute or chronic inflammation of otorhinolaryngology pathology: a multicentre, double-blind, randomized trial versus placebo, J Int Med Res. 1990 Sep-Oct;18(5):379-88.
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