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Tratado de libre mercado UE y EE.UU: La transparencia y la no firma del mismo (TTIP)

Amigos,

Acabo de crear una nueva petición que espero podáis pasar a los compañeros que deseen firmarla — se llama: Tratado de libre mercado UE y EE.UU: La transparencia y la no firma del mismo

Este tema es tremendamente importante para mí, y juntos podemos hacer algo al respecto. Si firmas la petición y la compartes con tus amigos y contactos, pronto llegaremos a nuestro objetivo de 200 firmas y con ello incrementaremos la presión para lograr la decisión que queremos.

Haz clic aquí para leer más acerca de ello y para firmar:
http://www.avaaz.org/es/petition/Tratado_de_libre_mercado_UE_y_EEUU_La_transparencia_y_la_no_firma_del_mismo/

Campañas como ésta siempre empiezan de forma modesta, pero crecen cuando personas como nosotros se involucran. Por favor, toma un momento ahora mismo para contribuir firmando y compartiendo esta petición.

Muchas gracias,

10 remedios naturales para eliminar las verrugas

El segundo de los doce trabajos de Hércules consistió en matar a Hidra de Lerna, un monstruo de siete cabezas al que, por cada cabeza que se le cortaba, le crecían dos más.

Después de haberle cortado varias cabezas, a Hércules le desbordó que siguieran saliendo otras nuevas y llamó a su sobrino Yolao para que le ayudara. Éste utilizó unos fardos de paja en llamas para cauterizar los muñones de los cuellos de Hidra mientras Hércules cortaba las cabezas que quedaban.

Hércules consiguió acabar finalmente con Hidra, pero recibió un castigo: su trabajo quedó anulado porque había contado con la ayuda de Yolao.

Los dermatólogos tampoco se andan con delicadezas: queman las verrugas con nitrógeno líquido a -196ºC o bien las cortan con láser. Estos métodos dejan una pequeña cantidad de células infectadas que acaban multiplicándose formando nuevas verrugas, como ocurría con las cabezas de Hidra de Lerna.

Por suerte, existen numerosos tratamientos naturales que sirven para acabar con las verrugas.

Puede que los remedios que siguen a primera vista le parezcan suaves (berenjena, limón, patata…) en comparación con el nitrógeno líquido, pero la verdad es que la mayoría de ellos son mucho más potentes de lo que imaginamos. Por eso es importante aplicar los preparados sobre la propia verruga, evitando tocar la piel de alrededor, ya que puede provocar irritaciones, picores, quemaduras, etc.

Los remedios que siguen parecen pura magia: son indoloros, eficaces y no hace falta recurrir a ningún producto químico, por lo que pueden usarse tanto en niños como en adultos.

Ajo

Aplique sobre la verruga una cataplasma hecha a base de ajo machacado, y para que no se mueva de su sitio, utilice venda y esparadrapo. Repita la operación cada día hasta que la verruga desaparezca. Primero verá que va secándose y volviéndose negra hasta finalmente caerse.

Aloe vera

El aloe vera es una planta con múltiples propiedades dermatológicas, también útil para acabar con las verrugas. Para ello, aplique gel de aloe vera fresco (es decir, el que se obtiene directamente de la planta) sobre la verruga. El gel es la pulpa transparente que sale al cortar las hojas de una planta de aloe vera de unos tres años de edad, que es cuando las hojas miden unos 50 cm.

Arcilla verde

Debe colocar directamente sobre la verruga arcilla verde y dejarlo secar hasta que esté bien seco (lo que puede durar hasta 30 minutos). Cuando esto ocurra, lave bien la zona para eliminar toda la arcilla y aplique sobre la verruga unas gotas de árbol de té. No tapar.

Berenjena

Se trata de cortar un trocito de berenjena del tamaño de la verruga y, por la noche antes de acostarse, sujetarlo sobre ella con un trozo de esparadrapo. La operación debe repetirse durante varias noches, tras las cuales la verruga se va oscureciendo, hasta que muere por completo y se despega.

Una variante más conocida de este tratamiento consiste en utilizar el tallo verde de la berenjena, que es la parte que la mantiene unida a la planta. Sólo hace falta cortarlo con un cuchillo muy afilado para separarlo. Después, sujetándolo por el rabito, hay que frotarlo contra la verruga durante medio minuto. Se debe repetir la operación cuatro días seguidos. Si el tallo verde se seca, tírelo y utilice otro más fresco.

Celidonia

Los buenos herbolarios recogen la celidonia cuando se encuentra en plena floración (al final de la primavera o en verano, dependiendo del clima). En ese momento está llena de su famoso jugo amarillo, que tiene un olor nauseabundo pero unas propiedades milagrosas. La celidonia silvestre se puede encontrar en los países de clima templado por debajo de los 1.000 m en matorrales, setos y viejos muros a la sombra, en lugares húmedos y descuidados.

Para utilizarla para tratar las verrugas, deben cortarse las raíces en trocitos muy finos y dejarlas macerar en vinagre de sidra en un lugar fresco durante diez días. La mezcla resultante se debe aplicar 3 veces al día sobre la verruga con la ayuda de un pincel, y después hay dejar que se seque. No es necesario tapar la verruga. Repita esta operación hasta que la verruga desaparezca. La mezcla se conserva bien en un lugar fresco.

Hay personas que han conseguido resultados satisfactorios utilizando tintura madre de celidonia, disponible en farmacias.

Corteza de cerdo

He aquí un remedio de origen animal que también funciona y es igualmente sencillo e indoloro. Se trata de frotar las verrugas a diario y a conciencia con un trozo de corteza de cerdo. Entre aplicación y aplicación es necesario guardar la corteza en papel de aluminio.

Limón

Tome un limón ecológico. Retire la corteza, córtela en trocitos y déjela macerar en vinagre blanco durante 2 días.

Antes de acostarse, coloque trozos de corteza sobre la verruga y utilice venda y esparadrapo para que no se muevan. Al levantarse, retire el vendaje y lave y seque la verruga. Empape un algodón con tintura madre de tuya y aplíquelo sobre la verruga. Utilice un esparadrapo para sujetar el algodón durante todo el día. Repita estos dos pasos hasta que la verruga desaparezca.

La tintura madre de tuya se obtiene mediante la maceración en un lugar apartado de la luz de brotes primaverales de Thuya occidentalis (un arbusto que crece sobre todo en Canadá) en 10 unidades de alcohol.

Una variante es utilizar aceite esencial de limón, aplicándolo directamente sobre la verruga y dejando secar al aire, hasta que la verruga se seque del todo y se caiga.

Patata

Corte un trocito de patata cruda y aplíquelo sobre la verruga durante unos minutos por la mañana y por la tarde con el fin de humedecerla.

Repita esta operación con un trozo de patata diferente cada vez hasta que la verruga desaparezca. Este remedio es eficaz gracias a la fécula que contiene la patata.

Sauce

El sauce es otro remedio al que lleva recurriéndose siglos para tratar las verrugas. Hay dos formas de hacerlo, mediante las hojas o bien con la corteza.

Con las hojas, se trata de frotar una hoja de sauce sobre la verruga tres veces al día (con cuidado de proteger la piel sana que se encuentra alrededor).

Si va a utilizar la corteza, hay que colocar la parte interior (es decir, la parte húmeda, no la externa), manteniéndola pegada a la verruga durante todo el día con un esparadrapo. Debe cambiarse por un trozo nuevo de corteza todos los días. Una semana después, aproximadamente, la verruga habrá desaparecido.

Además, en los herbolarios pueden encontrarse extractos de sauce que también pueden aplicarse directamente sobre la verruga con el mismo fin.

Savia de higuera

Al cortar un higo de una higuera o alguna ramita sale un líquido blanco viscoso, muy eficaz para eliminar verrugas. Debe utilizarse según sale de la higuera, fresco, y aplicarse directamente sobre la verruga, dejándolo actuar sin tapar todo el tiempo que sea posible. Esté método es más eficaz cuando los higos están aún verdes.

¡A su salud!

Juan-M Dupuis

Una sopa “mágica” contra los virus

No escatimar en hierbas y especias en la cocina es una forma sencilla de reforzar nuestro sistema inmunitario.

África, el Caribe, América, China, Tailandia, India, los países árabes, Europa del Este, del Oeste o del Sur… allá donde vayamos, las civilizaciones del mundo entero han hecho desde siempre un gran uso de las especias, y todo por una buena razón.

Las hierbas y especias son una forma sencilla y accesible a todos los bolsillos de darle buen sabor a la comida, al mismo tiempo que se incrementan las cualidades nutricionales y terapéuticas de los alimentos.

En concreto, el ajo es valorado en la mayoría de las civilizaciones por sus propiedades curativas, sobre todo contra las enfermedades infecciosas como el resfriado y la gripe.

Esto se debe posiblemente a sus efectos estimulantes del sistema inmunitario. El ajo fresco es un poderoso agente antibacteriano, antivírico y antifúngico.

La penicilina rusa

El ajo, cuyo nombre científico es Allium sativa, se conoce históricamente por su capacidad para combatir los virus y las bacterias. Los antiguos egipcios recomendaban el ajo para tratar 22 enfermedades. Según un papiro del año 1500 a.C., los obreros que construían las pirámides lo consumían para aumentar su resistencia y estar sanos.

A partir de la Edad Media se utilizó para curar las heridas. Se machacaba o cortaba en láminas muy finas y después se aplicaba directamente sobre las heridas para impedir que se extendiera la infección.

En 1858 Louis Pasteur ya puso de manifiesto que se podía matar a las bacterias rociándolas con jugo de ajo. Durante la Segunda Guerra Mundial, los rusos hicieron gran uso de un preparado a base de ajo en los campos de batalla, hasta tal punto que los aliados lo bautizaron con el nombre de “penicilina rusa”.

Si quiere probar la eficacia de un remedio natural, aquí tiene la auténtica fórmula de la “penicilina rusa”. Para elaborarla, tome dos pomelos, seis limones, dos cebollas y siete dientes de ajo.

Pele las cebollas y el ajo y córtelos en trocitos. Lave los pomelos y los limones sin pelarlos. Meta todo en una olla de acero inoxidable y añada dos litros de agua destilada. Llévelo a ebullición. A continuación baje el fuego y déjelo hervir 10 minutos. Añada media cucharita de pimienta de Cayena en los primeros 3 minutos de cocción. Filtre la mezcla y beba un vaso de este preparado entre 3 y 4 veces al día o según la necesidad. Se recomienda tomarlo en caso de resfriado, alergia, sinusitis o infecciones menores. Este preparado se puede conservar durante 3 semanas en la nevera en un recipiente cerrado.

El ajo en la temporada de resfriados y gripe

Las enciclopedias de medicina natural atribuyen al ajo una gran cantidad de propiedades terapéuticas. ¡Se han identificado más de 150! El consumo habitual de ajo podría:

  • ser eficaz contra las bacterias resistentes a los antibióticos.
  • reducir el riesgo de enfermedades del corazón, entre ellas los infartos o accidentes cerebrovasculares.
  • normalizar la presión sanguínea y el nivel de colesterol.
  • proteger contra varias formas de cáncer, entre ellas los tumores cerebrales, el cáncer de pulmón y el de próstata.
  • reducir el riesgo de osteoartritis.

Se cree que gran parte del efecto terapéutico del ajo procede de sus compuestos sulfurados, como la alicina, que le aporta su característico olor. Pero el ajo contiene también oligosacáridos, proteínas ricas en arginina, selenio y flavonoides. (1)

En junio de 2011, investigadores en nutrición de la Universidad de Florida constataron que comer ajo podía aumentar el número de linfocitos T en la sangre, unas células inmunitarias que desempeñan un papel fundamental en la lucha contra los virus.

Los farmacólogos de la Universidad de California confirmaron que la alicina tenía efectos antiinfecciosos.

Un estudio australiano realizado con 80 pacientes, publicado en enero de 2013 en la revista médica European Journal of Clinical Nutrition, reveló que una alimentación rica en ajo puede reducir la presión arterial.

Por último, los estudios han demostrado que cuando el cuerpo digiere la alicina produce ácido sulfénico, un compuesto que reacciona con los radicales libres peligrosos. Se trata por tanto de un excelente alimento antienvejecimiento.

Mejor ajo fresco

Los dientes de ajo fresco tienen que romperse o cortarse muy finos para liberar el máximo posible de alinasa. Se trata de una enzima que cataliza la formación de alicina. La alicina, a su vez, formará distintos compuestos organosulfurados. Para “activar” las propiedades medicinales del ajo hace falta entonces romper el diente antes de ingerirlo, a menos que se tenga un extractor de jugo para añadirlo a nuestros zumos de verduras frescos.

Normalmente con uno o dos dientes de ajo medianos es suficiente, y la mayoría de la gente los tolera. La alicina se destruye al cabo de una hora de haber sido liberada, por lo que el ajo en cápsulas, así como el ajo seco o en polvo, no son tan interesantes.

Así que para reforzar el sistema inmunitario en plena temporada de gripe y resfriados le voy a enseñar una buena receta:

La receta de la sopa de ajo contra los virus

Para cuatro personas:

  • 26 dientes de ajo sin pelar y 26 pelados
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 2 nueces grandes de mantequilla (unos 60 g)
  • media cucharilla de pimienta de Cayena en polvo
  • 70 gramos de jengibre fresco
  • tomillo fresco
  • 300 gramos de cebollas
  • 100 ml de leche de coco
  • 1 litro de caldo de verduras
  • 4 gajos de limón

Precaliente el horno a 175º. Coloque los 26 dientes de ajo sin pelar en un platito de cristal. Añada 2 cucharadas soperas de aceite de oliva, espolvoree flor de sal y mézclelo todo para que queden bien cubiertos. Tape el recipiente herméticamente con papel de horno y cocine hasta que el ajo esté dorado y tierno, lo que requerirá unos 45 minutos. Deje enfriar. Apriete los dientes de ajos entre los dedos para pelarlos y colóquelos en un cuenco pequeño.

Derrita la mantequilla en una olla grande a fuego medio-alto. Añada las cebollas, el tomillo, el jengibre, la pimienta de Cayena en polvo y deje que se haga unos 6 minutos, hasta que las cebollas estén transparentes. Añada el ajo asado y los 26 dientes de ajo crudo y cocine 3 minutos. Añada el caldo de verduras, tape la olla y déjelo hervir hasta que el ajo esté blando, es decir, unos 20 minutos. Mézclelo todo con la batidora o el pasapurés hasta que tenga una consistencia uniforme. Vuelva a verter la sopa en la olla, añada la leche de coco y déjelo hervir. Añada sal de mar y pimienta al gusto.

Exprima el jugo de 1 cuarto de limón en cada bol y listo para servir.

Se puede preparar con un día de antelación. Para ello, tápelo y guárdelo en la nevera, y cuando vaya a servirlo caliéntelo a fuego medio removiendo de vez en cuando.

¿Cuándo hay que llamar al médico?

Por lo general, cuando se tiene un resfriado no hace falta tomar ningún medicamento. Descanse, abríguese, duerma, evite el azúcar, bébase un caldo y un cuenco de sopa de ajo y tome vitamina D (5000 UI al día) para reanimar a su sistema inmunitario. Se curará en unos días y reducirá de forma significativa el riesgo de ponerse malo de nuevo.

Sin embargo, no confunda el resfriado con la gripe.

El resfriado se traduce en dolor de garganta, una tos ligera con algunas expectoraciones (esputos), mucosidad nasal… y un poco de mal humor del enfermo.

Pero la gripe, la de verdad, ¡no tiene nada que ver! Uno se siente tan mal que piensa que no va a volver a encontrarse bien en la vida. En cama, con una fiebre de caballo (39-40ºC), tos seca y cavernosa, dolor muscular, cansancio extremo… Y por desgracia a veces hay razón para estar preocupados, porque la gripe pone en peligro a personas en situación de riesgo: ancianos, niños, enfermos crónicos o aquellos que tienen un sistema inmunitario débil.

En los casos de resfriados graves, uno puede plantearse cogerse un día libre en el trabajo para curarse del todo. Un día y dos noches dormitando, abrigado bajo el edredón, acelerarán su recuperación y se sentirá como nuevo al volver al trabajo. Pero la cuestión queda totalmente fuera de lugar si se tiene una gripe de verdad. Sólo los compañeros de oficina malpensados o aquellos que no han tenido nunca la gripe pensarán que se queda en cama por gusto. Con la gripe usted no tiene más remedio que quedarse acostado y, a pesar de todos los cuidados, necesitará pasar entre una semana y quince días convaleciente para recuperar su estado normal.

Entonces, ¿cuándo hay que llamar al médico?

Las sinusitis, las infecciones de oído y las de pulmón, como la bronquitis y la neumonía, pueden tener un origen bacteriano y deben ser tratadas entonces con antibióticos (o, por supuesto, con sus alternativas naturales). Si presenta alguno de los siguientes síntomas durante su “resfriado”, tómeselo como una señal de una posible infección bacteriana, por lo que deberá llamar al médico:

  • más de 39ºC de fiebre, durante varios días seguidos.
  • dolor de oídos.
  • dolor alrededor de los ojos.
  • mucosidades nasales de color verde y amarillo.
  • dificultades respiratorias.
  • tos persistente con expectoraciones verdes y amarillas.

¡A su salud!

Juan-M Dupuis

10 grandes mentiras que dejar atrás en este año que termina

Las consignas “oficiales” en cuanto a nutrición que se difunden en colegios, hospitales y medios de comunicación son inexactas y contradictorias.

Entre todas ellas, he preparado una lista de 10 grandes mentiras, mitos e ideas falsas. No son las únicas, pero me parece que ahora que termina un año es una buena ocasión para dejarlas atrás y empezar 2015 con ideas claras que tendrán un gran beneficio sobre su salud. Ahí va la lista:

1. “El desayuno ideal”

Las recomendaciones oficiales aconsejan tomar para desayunar una rebanada de pan con mantequilla y mermelada, un zumo de naranja y un bol de leche.

Encontramos una variante de este mito en las cajas de cereales, que martillean a los niños diciendo que su desayuno ideal debe estar compuesto, por ejemplo, de un “bol de corn flakes con leche (para el calcio) y zumo de naranja (para las vitaminas)”.

Falso, falso, falso y mil veces falso.

Estos desayunos son bombas de azúcar: el zumo de naranja es rico en fructosa, el “azúcar malo” que aumenta la glucemia y que se transforma en grasa mala; la leche contiene mucha lactosa, que es otro tipo de azúcar. El pan con mermelada, o los cereales, también tienen muchos glúcidos y, en contacto con la saliva, el almidón del pan se transforma en glucosa y así se dispara el nivel de azúcar en sangre pocos minutos después de su absorción.

Tanto azúcar obliga al páncreas a producir un montón de insulina, lo que puede conllevar una crisis de hipoglucemia hacia las 11 de la mañana, con una disminución de la energía y un aumento del peso en forma de grasas malas, todo acompañado de una sensación de hambre que no desaparece.

En la facultad de dietética y ciencias de la nutrición de la Universidad de Kansas, varios investigadores publicaron un estudio en febrero de 2010 que demostraba que, por el contrario, el desayuno debe ser rico en proteínas. Menos glúcidos y más proteínas aumentan la energía y disminuyen la sensación de hambre a lo largo de la jornada, sin que aumente el número de calorías ingeridas durante el día. Realmente, las calorías adicionales consumidas en un gran desayuno se ven compensadas por un descenso similar de las calorías en otras comidas, sin que uno se dé cuenta. Así que no tendrá que hacer ningún esfuerzo.

Asimismo, sustituir los glúcidos por grasas buenas permite que disminuya la glucemia (el nivel de azúcar en sangre) y aumenta la sensación de saciedad, lo que disminuye el apetito y, por lo tanto, se deja de picar durante el día.

Por eso, un buen desayuno debe aportar las suficientes proteínas y grasas buenas. Lo mejor es que incluya alimentos como huevos, tortilla, aguacate, una loncha de salmón, de jamón, aceitunas, queso de oveja, nueces, almendras y otros frutos con cáscara o, incluso, unas verduras acompañadas de una vinagreta.

Esto le dará una verdadera sensación de saciedad, le aportará energía y tendrá un apetito moderado al mediodía que, a fin de cuentas, beneficiará su salud y su línea.

2. “La leche es buena para los huesos”

No existe la más mínima prueba de que la leche confiera más solidez a los huesos y prevenga las fracturas, sino que más bien es justamente lo contrario. Lo acaba de demostrar un nuevo estudio de Harvard (que es el resultado de todos los datos científicos que ya se tenían sobre este tema).

Ingerir más leche durante la adolescencia supone más riesgo en los hombres a padecer fractura de cadera. En las mujeres, el consumo de leche no supone ningún cambio. (1)

Además, según un estudio del año 2012 publicado en el American Journal of Epidemiology, los hombres que durante la adolescencia tomaron más lácteos tienen un riesgo significativamente superior de desarrollar cáncer de próstata. (2)

Según Thierry Souccar, uno de los mayores especialistas en nutrición, de renombre internacional (además de responsable de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar, de los que tanto les hablo), asegura que “es necesario que las autoridades sanitarias reconozcan su error y asuman que se habían equivocado al incitar a toda la población a consumir de tres a cuatro productos lácteos al día ‘con el objetivo de prevenir las fracturas’”. “Deben abstenerse a partir de ahora de fomentar el sobreconsumo de dichos alimentos y recomendar la moderación”, asegura. (3)

3. “Los alimentos light son buenos para la salud”

¿Ha probado a qué sabe un alimento al que se le ha retirado toda la grasa? Pues exactamente a cartón. Nadie se lo comería.

La industria agroalimentaria lo sabe y por eso, cuando fabrica un alimento light, añade otras cosas para compensar la falta de grasas.

En general, se trata de azúcares: azúcar, jarabe de glucosa-fructosa o edulcorantes artificiales como el aspartamo.

Estos alimentos hacen que la sensación de tener ganas de comer apriete con fuerza. Las grasas, por el contrario, dan una sensación duradera de saciedad porque se quedan más tiempo en el estómago mientras las digieren los jugos gástricos.

Por lo tanto, es difícil adelgazar cuando se comen productos con bajo contenido en grasas.

4. “Los huevos son malos para la salud”

Una de las verdaderas hazañas de los dietistas modernos es haber demonizado uno de los mejores alimentos para el ser humano: los huevos.

La yema de huevo, según ellos, es poco menos que veneno, ya que es terriblemente rica en colesterol y, por lo tanto, factor de enfermedades cardíacas.

Es cierto que una gran yema de huevo contiene 212 mg de colesterol, que es mucho en relación con otros alimentos.

Sin embargo, también es cierto, tal como se ha demostrado, que el colesterol alimentario no aumenta el colesterol sanguíneo. El colesterol sanguíneo lo fabrica el hígado a partir del azúcar. ¿Cuántas veces habrá que repetirlo?

Un enorme estudio, basado en 4 millones de personas y de reciente publicación en el British Medical Journal, ha concluido de nuevo que comer un huevo al día no aumenta en absoluto el riesgo de enfermedad cardíaca y que puede disminuir el riesgo de ataque cerebral (AVC), salvo en las personas diabéticas. (4)

Cabe destacar también que la yema de huevo es muy rica en luteína y zeaxantina, dos antioxidantes extraordinarios que protegen magníficamente los ojos contra las cataratas y la degeneración macular. (5)

5. “Comer muchas proteínas es malo para el riñón”

Las dietas hiperproteínicas reciben fuertes críticas porque provocan problemas de riñón y osteoporosis.

Una vez más, lo cierto es justo lo contrario.

A largo plazo, comer proteínas vuelve a los huesos más sólidos y disminuye tremendamente el riesgo de fracturas, según un gigantesco trabajo de síntesis llevado a cabo recientemente por investigadores de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos). Restringir el consumo de proteínas se describe incluso como “peligroso” para las personas con los huesos frágiles, según este estudio. (6)

En cuanto a los riñones, se trata de nuevo de otro mito. Estudios realizados en profundidad no han demostrado ningún vínculo entre las dietas ricas en proteínas y los problemas de riñón en las personas que gozan de buena salud. (7)

Pero ¡atención!: estamos hablando de personas sanas, sin problemas de riñón. En el caso de padecer insuficiencia renal se ha demostrado claramente que una disminución del aporte de proteínas preserva mejor la función renal en declive.

Comer más proteínas y menos cereales disminuye la tensión arterial, el nivel de colesterol y el riesgo de enfermedades cardíacas. (8)

En definitiva: deje de tener miedo a las proteínas, basta con acompañarlas siempre de generosas cantidades de verduras por su efecto alcalinizante, que normaliza el pH.

6. “Los aceites vegetales son mejores”

Los aceites vegetales ricos en ácidos grasos poliinsaturados se consideran buenos para la salud porque disminuirían el riesgo cardíaco.

No obstante, aquí hay un enorme malentendido, y es que no todos los ácidos grasos poliinsaturados tienen esas propiedades.

Los ácidos grasos poliinsaturados omega 6 tienen un efecto inflamatorio (malo para las arterias), mientras que los omega 3 son antiinflamatorios (buenos para las arterias).

El ser humano necesita consumir los omega 3 y los omega 6 de forma proporcional: si ingiere más cantidad de uno debe ingerir también más del otro. Se necesitan entre dos y cuatro veces más omega 6 que omega 3. La alimentación moderna es mucho más rica en omega 6 (presente en el aceite de girasol y el de maíz) y demasiado pobre en omega 3 (presente en el aceite de nuez y en el aceite de pescado, entre otras fuentes), lo que explica en parte el ascenso de las enfermedades cardíacas. La relación es a menudo de 1 a 20 ó incluso de 1 a 30.

Así pues, para mejorar su relación omega 6/omega 3, debe intentar disminuir el consumo de aceite de girasol y de maíz y aumentar a su vez el consumo de aceites ricos en omega 3. El aceite de oliva, rico en omega 9, también debe formar parte de su dieta.

¡Cuidado!: los ácidos grasos poliinsaturados son muy inestables, ya que se oxidan con facilidad y se vuelven tóxicos y dañinos para la salud. Esta oxidación se produce cuando los aceites se almacenan en botellas transparentes, expuestas a la luz, cuando las botellas se dejan abiertas sin el tapón y, con más rapidez si cabe, cuando se calientan.

Por lo tanto, hay que conservar como un tesoro las botellas de aceite vegetal en la oscuridad, en un lugar fresco y con el tapón puesto. Si vive solo o en pareja, elija botellas pequeñas para evitar tener una misma botella abierta varias semanas. Piense en tomar cápsulas de aceite de pescado (muy rico en omega 3) para mantener la buena relación omega 6/omega 3.

El aceite de linaza, pese a su consumo muy limitado en nuestro país, tiene interesantes propiedades nutricionales. Se obtiene de la semilla del lino, y es muy rico en ácidos grasos omega 3, omega 6 y omega 9. No sirve para freir (pues el calor lo descompone), sólo se debe consumir crudo. Debe conservarse en la nevera.

7. “Las grasas saturadas son malas”

En la década de los 60, se decidió de repente que las grasas eran las responsables de las enfermedades cardíacas, y en particular las grasas saturadas.

Esta novedad procedía de estudios sesgados y de decisiones políticas que se han demostrado ser un desastre.

Una gran revisión de artículos científicos publicada en 2010 concluyó de manera definitiva en una ausencia total de relación entre las grasas saturadas y las enfermedades cardíacas. (9)

Por lo tanto, no hay ninguna razón para privarse de las carnes grasas, del aceite de coco o de palma, muy ricos en ácidos grasos saturados, ni incluso de la mantequilla o la nata líquida si le sientan bien los productos lácteos.

Los alimentos grasos le aportan una sensación fuerte y duradera de saciedad, ya que tardan mucho en digerirse. Se mantienen más tiempo en el estómago que los glúcidos y las proteínas. Así pues, permiten regular mejor el apetito, limitar el picoteo entre horas, sentirse mejor, ser más activo y le ayudan a recuperar su peso natural.

8. “Todo el mundo debe comer cereales”

La idea de que el ser humano debe basar su dieta en los cereales siempre me ha parecido absurda.

La revolución agrícola, a partir de la cual el ser humano empezó a comer cereales, se produjo hace relativamente poco tiempo, si tomamos como referencia toda la evolución, y nuestros genes no han cambiado prácticamente desde entonces. El ser humano moderno es, ni más ni menos, un cazador-recolector con traje y corbata.

El tubo digestivo sigue siendo el mismo y no está hecho para digerir cantidades importantes de cereales.

Los cereales son pobres en nutrientes esenciales, en comparación con las verduras. Los cereales integrales también son ricos en ácido fítico, que se une a los minerales en el intestino, lo que impide que sean asimilados. (10)

El cereal más extendido en los países occidentales es, con diferencia, el trigo, que puede provocar en el ser humano todo tipo de problemas de salud, algunos menores y otros más graves.

El trigo moderno contiene grandes cantidades de una mezcla de proteínas llamada gluten, que una parte importante de la población no tolera y se manifiesta en forma de alergias, intolerancias e hipersensibilidades.

En ese caso, comer gluten puede dañar la pared intestinal, provocar dolores, gases, diarreas y fatiga. (11) El consumo de gluten también se asocia, según varios estudios muy serios, a la esquizofrenia, que es una enfermedad mental grave. (12)

De esta forma, reducir el consumo de cereales de la alimentación puede resultar excelente para la salud, siempre que, por supuesto, se sustituyan las calorías que se pierden por un consumo mayor de verdura, fruta, frutos con cáscara (como nueces, avellanas, almendras, nueces…) y otros alimentos ricos en nutrientes.

9. “El azúcar es malo, ya que son ‘calorías vacías’”

Muchas personas piensan que el azúcar de mesa es malo porque no son más que “calorías vacías”. Es cierto que el azúcar es muy pobre en nutrientes esenciales, pero el problema va mucho más allá.

Los especialistas llaman sacarosa al azúcar de mesa. La sacarosa está formada por una molécula de glucosa y una molécula de fructosa.

Ahora bien, la fructosa es un azúcar malo si se consume aislado. En lugar de utilizarse para aportar energía a las células o al cerebro, como la glucosa, la fructosa la metaboliza el hígado, que la transforma en triglicéridos, que son grasas que circulan por la sangre y que aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas.

Comer mucha fructosa provoca resistencia a la insulina y a la leptina, la primera etapa hacia el síndrome metabólico, la obesidad y la diabetes. Así pues, el azúcar de mesa es el principal responsable de los problemas de peso y, sin ninguna duda, el peor ingrediente de nuestra dieta alimentaria. Como es muy barato, es uno de los ingredientes que más utiliza la industria agroalimentaria. Constituye incluso la principal materia prima de sectores industriales enteros como la confitería, la pastelería, la industria de las mermeladas y la de bebidas.

Más que ir contra las grasas en la alimentación, hay que ir contra el azúcar… y verá cómo la aguja de su báscula vuelve tranquilamente a su peso normal, sin hacer nada más.

10. “La grasa engorda”

Vuelvo de nuevo al tema, ya que parece que todo el mundo piensa que comer grasas engorda.

Eso que se acumula bajo la piel y que nos vuelve gordos y blandos es la grasa. Así pues, se piensa de forma simplista que al comer grasa se tiene que aumentar a la fuerza la capa de grasa corporal.

Sin embargo, no es tan sencillo. Es cierto que las grasas contienen más calorías por gramo que los glúcidos y las proteínas, pero por otro lado tenemos un cierto rechazo natural a comer muy graso porque la grasa provoca rápidamente una sensación de saciedad e incluso de hastío, ya que la digerimos con menos facilidad, sobre todo si se consume sola. Eso no pasa con el azúcar, que podemos comer en grandes cantidades sin darnos cuenta, sobre todo cuando lo absorbemos en forma de alimentos que no tienen un gusto azucarado, como son el pan, la pasta o las patatas.

A la hora de adelgazar, no hay casi ninguna diferencia entre una dieta pobre en glúcidos y una dieta pobre en grasas.

Por el contrario, las dietas pobres en glúcidos parecen más eficaces a largo plazo. Además, mantienen una mejor salud cardiovascular. (13)

Con esta lista en la mano de 10 grandes mentiras y mitos sobre alimentación, le propongo que se trace algunos buenos propósitos de cara al próximo año para alimentarse mejor. ¿Se apunta al reto?

Le deseo un próximo año 2015 lleno de salud para usted y los suyos.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis