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Zapatero regala miles de millones de euros a los empresarios

El pasado día 21 Zapatero anunciaba en un foro convocado por grandes empresas -Grupo Santander y Phillip Morris entre otros- que el gobierno reducirá “en un tiempo razonable” el impuesto sobre los beneficios de las grandes empresas del 35% al 30% y en las Pymes (pequeñas y medianas empresas) del 30 al 25%. Este impuesto es recaudado por el Estado para los gastos públicos en sanidad, educación, administración… La patronal argumenta que son necesarios estas medidas para “incentivar” la creación de empleo, pues si no las empresas no invertirán.

El coste de estas operaciones ascenderá a 3.000 millones de euros, sin tener en cuenta las deducciones del impuesto ni la reducción a las PYMES. Miles de millones de euros que saldrán de la caja del estado para ir a parar a los bolsillos de los empresarios privados. En un contexto en que en la sanidad pública se discute la obligación del pago por consulta –copago-, en que en la educación se abren cada día mas centros concertados y privados por la escasez de financiación del publico, en que miles de trabajadores se quedan sin empleos por las “reducciones de costes” empresariales…

¿Los regalos a las empresas aseguran la creación de empleo?

Según el Banco de España durante el año 2004 los beneficios ordinarios netos de las empresas no financieras crecieron un 21,7%. A pesar de este fortísimo crecimiento de los beneficios, el año pasado el empleo en estas empresas se redujo en un 0,2% y los gastos de personal tan sólo crecieron un 2,9%, frente al 3,9% de 2003, debido «al discreto crecimiento de la remuneración media» por trabajador.

Es decir, en el año 2004 las empresas no financieras ganaron un 21% más mientras no sólo no contrataban más trabajadores, si no que despedían. Esta realidad contrasta con el discurso oficial que asocia crecimiento empresarial a creación de empleo.

Un caso bien cercano lo encontramos también en MENASA. Una empresa que en el año 2002 recibía un aval de 2 millones de euros por parte del principado. 3 años más tarde, sin haber invertido ni un solo euro en la empresa y sin haber contratado a nadie, anuncia el cierre y deja a 46 trabajadores en la calle sin pagarle los últimos dos meses de salario. ¿Acaso en algo a los trabajadores el regalo de 330 millones de las antiguas pesetas al empresario? ¿O simplemente fue un regalo para engrosar sus jugosas cuentas?

Si “sanear” la economía de la empresa supone despedir a 10.000 trabajadores como en ACERALIA en 20 años por introducir máquinas, pues esa será la vía. Si “reducir los costes” implica despedir a 242 trabajadores en Teletech en una empresa con 72 millones de euros de beneficio, no podrá haber contestación. En nuestra sociedad, las decisiones en las empresas muestran la dictadura económica de los empresarios sobre la inmensa mayoría del pueblo. La disyuntiva es ¿No te gusta? ¡Despedido!

¿Pobrecitos empresarios?

Veamos unas pocas cifras: Telefónica ganó un 30,6% más en 2004 que el año anterior. Iberia aumentó sus ganancias un 50%. Las constructoras ACS, Ferrovial o Sacyr cerraron el año con ganancias récord, con incrementos del 21,1%, el 63,5% y el 12,6%, respectivamente.

La banca por su parte no se queda corta: durante el año 2004 acrecentó un 23,4% (7.766 millones de euros, más de 1,2 billones de las antiguas pesetas) sus ganancias.

En el otro lado de la balanza tenemos que el empleo precario aumenta año a año y un 60% de las familias reconocen tener dificultades para llegar a fin de mes con las facturas. Ingentes beneficios para unos pocos y trabajo precario y paro para la mayoría. He aquí la ley de oro del capitalismo. ¿Será ZP capaz de conciliar estos intereses?

¿Alguna alternativa?

Europa produce hoy en día 17 veces más que hace 100 años. Este aumento de la productividad debería conseguir una disminución de la jornada laboral –pues se produce lo mismo en menos tiempo- así como una mejora en las condiciones de trabajo.

Pero muy al contrario, en manos de la patronal este aumento de la productividad se transforma en un paro mayor al sustituir trabajadores por máquinas, y en un aumento de la jornada laboral si el movimiento obrero no mantiene sus conquistas. La competencia entre las distintas empresas les lanza a una espiral a la baja en los derechos y condiciones de trabajo. No se trata de una elección, si no de lo único que pueden hacer bajo la lógica del beneficio.

La clave se trata pues en oponer a las leyes de la patronal las leyes del beneficio social. La patronal siempre argumenta que no tiene suficientes beneficios…¡Pero eso también lo dijo en 1900 para justificar que niños de 13 años trabajasen en las minas! Sería la lucha sindical y revolucionaria la que fue capaz de arrancarle conquistas. Como lo fue también la imposición –aunque sea formal en muchos casos- de la jornada laboral de 8 horas.

El gobierno de ZP bajo un lenguaje “social” concede a los empresarios nuevos regalos. Regalos a costa del dinero que se podría usar en educación, sanidad, cuidado de los ancianos…¡Si las empresas ganan un 20% más que se use ese dinero en satisfacer tantas necesidades sociales que tenemos! ¿Dónde quedan los bellos discursos de “gobernar para todos” mientras miles de jóvenes trabajan 12 horas diarias? ¿Dónde queda la generosidad con que regala millones de euros a los más ricos comparada con el desamparo de las 46 familias de MENASA? ¿Queda algo de Socialista u Obrero en el partido en el gobierno? ¿O es más bien el secretario amable de la FADE?

Porque en definitiva lo que no nos dice ZP es que ese dinero sale del trabajo diario de millones de trabajadores. Y el gobierno dice no tener dinero para la sanidad, regala millones de euros al empresariado. Estos regalos sólo pueden aumentar la espiral a la baja en las conquistas sociales, pues merman el dinero del estado para el bienestar social.

¡Ni un regalo más a los empresarios!
¡Por el mantenimiento del impuesto sobre los beneficios!
¡La gente primero, no los beneficios!

28-11-2005

Juventud Comunista de Asturias
WEB: Rebelión